Críticas

Nightflyers: La ficción y el horror que no funcionó

Esto También es.- Basada en la novela homónima de George R. R. Martin (el mismo escritor de «Canción de hielo y fuego«, historia que a su vez inspiró Games of Thrones , SyFy se adentró en esta adaptación con Netflix como coproductora, un dúo que despertó grandes expectativas por esta historia de ciencia ficción.

Nightflyers escena nave
Fuente: Netflix

Syfy se decantó por una novela de culto ochetera con algunos relatos que saltan en el tiempo alrededor de las vivencias en una gigantesca nave espacial embrujada escritas de tal manera de unir el terror y la ciencia ficción. Crear un libro para resolver una disputa entre pandillas rivales entre los fans de cada  género probablemente no sea la inspiración artística más edificante y es probable que nada sobre esta desordenada serie de televisión desafíe esa suposición.

Nightflyers nave espacial
Fuente: Netflix

El contrato de exclusividad que mantiene Martin con HBO desafortunadamente impidió su trabajo como gionista de esta historia, delegando asi el trabajo en Jeff Buhler quien complicó la narrativa sencilla de la historia original, alargando escenas innecesarias que resultan en muchas oportunidades en un letargo para terminar varis episodios.

Aunque Jeff cuenta con vasta experiencia, para muestra The Prodigy al igual que Cementerio de Animales, su visión no funcionó en esta oportunidad.

Nightflyers se desarrolla en el año 2093 a bordo de una nave espacial que se ha propuesto encontrar ayuda para una Tierra que muere por una catástrofe ambiental desconocida. La misión: es encontrar ayuda de una raza avanzada conformada por alienígenas que hasta ese momento rechazaban todos los intentos de conexión tratados por los seres humanos.

el crew de Nightflyers
Fuente: Netflix

La posibilidad de una reacción hostil de los extraterrestres es solo una preocupación de la tripulación. La preocupación real es la destrucción de la nave antes del contacto extraterrestre por una serie de eventos desafortunados que desencadenan catástrofes continuas dentro de la nave casi desde su partida.

Gran parte del equipo sospecha que el problema está relacionado con la presencia de Thale (Sam Strike), un telépata poderoso pero inestable cuya misión es comunicarse con los extraterrestres cuando los encuentren. Su pasatiempo, sin embargo, es arrebatar imágenes de las mentes de los tripulantes, lo que revela algunos pensamientos inquietantes.

Nightflyers pelea
Fuente: Netflix

Pero abundan otros posibles culpables, incluido el capitán hermético Roy Eris (David Ajala), Lommie (Maya Eshet), directora de tecnología y un tanto espeluznante; y el astrofísico Karl D’Branin, quien dejó una escena caótica de discordia doméstica en la Tierra (Eoin Macken).

Todas estas personalidades limítrofes están bajo el cuidado de Agatha Matheson (Gretchen Mol), que podría ser una sospechosa si no se hubiera cortado la garganta con una sierra mecánica en la primera escena del programa. Lo que nos lleva a lo que realmente aflige a Nightflyers: el afecto del creador y escritor en jefe Jeff Buhler por lo que Hollywood denomina «narración no lineal», tornando atemporal la historia.

Nightflyers escena agonizante
Fuente: Netflix

La producción de la serie resulta bastante agradable. Demuestra ambición en toda su producción, el único punto controversial es la escenografía que escapando de las clásicas naves claustrofóbicas, muestra amplios espacios que distan enormemente de las clásicas del género, a pesar de ello, esta originalidad juega en contra en algunas ocasiones donde traslada al espectador a otro espacio volviendo poco creíble algunos aspectos. 

Lo mejor de la serie sin lugar a dudas es la producción y el reparto que realiza una excelente labor, a pesar de ello, Nightflyers  deja un sinsabor al final del letargo.

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