Críticas

Pachamama es un retrato de tradiciones latinas entre ilustraciones de oro

Esto También Es.-  Netflix recoge un capítulo de la cultura latinoamericana titulada Pachamama, una cinta hecha para niños pero pensada en  adultos.

De acuerdo con la historia cultural alrededor de los Incas, la Pachamama fue el nombre que los aborígenes le dieron al dios de la tierra. Curiosamente una colaboración lejana a la región nativa de la historia, llevó a Netflix esta maravillosa pieza.

Canadá, Francia y Luxemburgo brindan el apoyo financiero al director y escritor argentino Juan Antín. La película sigue a Tepulpaï (Álvaro Salarich) un pequeño de diez años que hace vida en un humilde pueblo en los alrededores del imperio Inca. Su sueño es convertirse en el próximo chamán de la aldea y para hacerlo, necesita conseguir una pluma del ‘Gran Cóndor’ según las enseñanzas del chaman (José Luis Orozco).

El pequeño consigue una de las plumas del animal, pero no de forma honesta por lo que pierde su oportunidad de lograr su sueño. A la par de Tepulpaï está Naïra (Estefanía Piedra), una niña inteligente y habilidosa que decide ofrecer su mayor tesoro a la Pachamama, el sacrificio de su mejor amiga, su alpaca llamada cariñosamente ‘Llamita’.

A pesar que el sacrificio no ocurre gracias a la piedad de Pachamama, explicarle este tema a un niño… usted me dirá como lo hace sin herir susceptibilidades.

Siguiendo con la trama, la cinta se mueve hacia el conflicto entre los aborígenes y el imperio, en este caso el Inca. Los emisarios del Gran Inca liderados por el recaudador (Herman López), llegan al pueblo para hacer el cobro de los impuestos respectivos. Siendo el día de la Pachamama, los lugareños han depositado lo mejor de sus cosechas y tesoros a la madre tierra en un hoyo gigante debido a la tradición “Todo lo que le entregas a la Pachamama, ella lo multiplica y te lo regresa”.

El emperador y su emisario, -como todo imperio-, poco le interesan las creencias locales, su único dios es El Sol y toma la reliquia del pueblo, la preciada Huaca o Wak’a representado en un tótem de oro.

Tras esfuerzos inútiles por parte de los aldeanos contra el imperio, la sacerdotisa del pueblo, Walumama (Anabel Méndez), protectora personal de la Huaca, cae en shock ante el atropello ocurrido.

Tepulpaï se dispone a recuperar la Huaca viajando hacia el Cuzco. Tiempo más tarde Naira y su llamita se unen para ayudar. Juntos un armadillo, Tepulpaï, Naira y la Llamita, soportan valientemente los terrores del viaje donde tendrán un encuentro con El Observador (Germán Fabregat), El Gran Inca (Carlo Vásquez) y los «hombres de metal» (soldados españoles vestidos de armadura, empuñando armas, explosivos y cuchillos en su búsqueda para saquear a los nativos y robar su oro).

Toda esta travesía está ilustrada de forma impecable, visualmente es un espectáculo. Basa con mencionar que son los mismos productores de Ernest & Celestine, el problema es a diferencia de ese cuento claramente para niños, Pachamama tiene una historia fuerte de alto contenido cultural, compleja de explicar a los más pequeños.

Al final son ilustraciones para niños con una historia de adultos. Imagínese que es tan compleja que se lee en las redes una disputa entre los mismos espectadores de Perú, Bolivia, Argentina, Chile y Ecuador se atribuyen la historia como local cuando, claramente Juan Antin tomo símbolos de cada país y los mezcla sutilmente en la película justamente en aras de representar una región y no un país.

¿Recomendada? Si claro, es una oportunidad valiosa de contar la tradición de la cultura Inca, eso sí, más que entretenimiento, es una película didáctica. Debería ser de proyección obligatoria en las escuelas latinas, facilitaría seguramente clases de historia.

Lo Mejor: La ilustración.

Lo Malo: Vista la trama, confunde en su composición, tenemos ilustraciones para niños con trama para adultos.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.