Críticas

¿Qué quieren los Millenials?: «El Club» lo responde

Esto También Es.- Luego de “How to Sell Drugs Online (Fast) ” en Netflix y “Euphoria” en HBO, me quedé preocupada por el panorama de los jóvenes en Estados Unidos. Lucho día a día por hacerle entender a otras personas que ese estereotipo de latinoamericano es igual a consumidor o vendedor de drogas dista de la realidad. Ahora leo en las redes la receptividad con “El Club” y soy yo quien comienza a cuestionarse.

Camila Ibarra creo una serie que ha atrapado al público mexicano, de hecho, por tercera semana consecutiva, se mantiene en el primer lugar de audiencia en Netflix de acuerdo con el resumen que comparte la empresa en twitter.

¿Qué quieren los millenials? ¿espacios de trabajo dinámicos? ¿espacios de trabajo amigables con las mascotas? Estudios demuestran que los millenials no compran diamantes, no serán dueños de su propia casa y sus relaciones no duran entonces, como empresa, ¿cómo vamos acercarnos a esta generación perdida?

A lo que Sofía (Minnie West) responde:

yo soy el target y yo creo que deberíamos meter una casa, un diamante, un pouf, litium y una relación estable en cada caja de cereal.

Ante esa premisa surge la gran pregunta:

 – ¿estás segura de querer eso?

-No,

entonces ¿Qué quieres?

De allí en más inicia “El Club”, la historia de un grupo de millenials mexicanos que, bajo la presión social, invierte todo su talento en el desarrollo de un negocio de drogas, más específicamente Moly, MDMA o éxtasis.

El grupo es increíblemente talentoso, comenzando con Sofía (West) una exitosa ejecutiva de mercadeo que se siente atrapada viviendo los sueños de sus padres. Ella es trabajadora, responsable y comprende perfectamente el arte del marketing, el tema es que como dicen sus notas personales ella quiere que le paguen bien pero su sueldo no le permite siquiera rentar un departamento decente e independizar sus finanzas.

Sofía salió anteriormente con Pablo (Alejandro Speitzer), el galán y cabecilla de la historia, tiene 18 años y es hijo de un adinerado hombre de negocios que vive en el exclusivo barrio de Las Lomas de la Ciudad de México. A temprana edad, Pablo intenta ser un emprendedor exitoso en numerosas oportunidades, pero ninguna de ellas ha funcionado. Su padre le da un ultimátum financiando una aplicación de citas llamada “Meet” que él y su amigo, socio y gurú de la tecnología Matías (Jorge Caballero) han desarrollado por meses.

Para el lanzamiento de la aplicación se prepara una fiesta exclusiva de lanzamiento, es el momento más importante (hasta el momento) en la vida de los chicos, pero Matías es un desastre y realiza la peor presentación de todas. Desconsolado aparece su salvador Jonas (Axel Arenas) quien está trabajando como un técnico más del evento y al ver la cara del joven, le obsequia una dosis de esta droga y de inmediato el ánimo de Matías cambia, su alegría es contagiosa. Es a partir de entonces cuando en cuestión de horas, el negocio de citas, pasa a ser un negocio de drogas con toda una organización organizada por los chicos donde arrastran desde la nana de Pablo, de nombre María (Arcelia Ramírez), pasando por todos los personajes mencionados hasta llegar a la mejor amiga de Sofía, interpretada por Ana González Bello.

A partir de allí las cosas tendrán sus altos y bajos a lo largo de una temporada con 25 episodios sumamente ilustrativos que se reducen en codicia, poder y dinero como la pasión de estos millenials.  Como un punto adicional se incluye la presión que vive el hermano de Pablo, Santiago (Alejandro Puente), el chico perfecto, aceptado en una de las universidades más prestigiosas del mundo pero que nunca es escuchado, siempre se espera lo mejor de él incluso en el caso de parejas donde se asume serpa una mujer de muy “buena familia”, pero Santiago es gay, lo sabe, pero no lo puede comentar por obvias razones.

La serie es una mezcla de comedia, drama y por supuesto crimen, después de todos, estamos hablando de un negocio de drogas. Al mismo tiempo y como novedad parece que Camila Ibarra muy ágilmente en lugar de enfocarse en las diferencias, se olvida de ese aspecto y utiliza como recurso ese espacio para unir al grupo. Tema que me parece de diez.

Dicho esto, no sé si es un llamado de reflexión por la forma como se infringe presión en esta generación o por el contrario es a ellos mismos a quienes se les ilustra el mundo de las drogas para evitarlo como una especie de “shock emocional”. De lo que sí estoy segura es que un público interesante se quedó engarzado con la serie. Particularmente luego de la cita que mencionó Sofía al principio de la historia, sentía que debía ver el producto a pesar de conseguirme en algunos capítulos con escenas muy noveleras latinas.

Conclusión, El Club reúne buenas actuaciones, una trama honesta y actual que le deja abierto el espacio correcto para crecer.

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