Cine

Espías a Escondidas: ¿por qué hacerlo solo si en la unión está la fuerza?

Esto También Es.- ¿Qué obtienes cuando juntas al Will Smith de Men In Black y al nuevo Spider-Man?, una satisfactoria película donde los pequeños de la casa van de una carcajada a la otra siguiendo a los “Espías a Escondidas” (Spies in Disguise).

De acuerdo a los records de Disney, les tomó 1 año a Nick Bruno y Troy Quane llevar a la gran pantalla esta aventura familiar. La historia escrita por Brad Copeland y Lloyd Taylor, sigue a Lance (Smith) un arrogante y popular espía que luce un esmoquin prolijo, una perilla recortada, que accidentalmente se convierte en paloma, y ​​descubre que es aún mejor en su trabajo en forma aviar. Ya en ese punto nace el verbo “palomar” en el cine y su conjugación reparte risas por doquier en la sala. Agregue a Walter (Tom Holland) como un joven científico y gurú del gadget dulcemente peculiar tan parecido al joven hombre araña conociendo los juguetes de Tony Stark como sea posible.

La cinta comienza con el sello original de Disney (dejando a Walter sin madre), quiero decir, con un encuentro entre estos agentes absolutamente opuestos donde se verán obligados a unir fuerzas para luchar contra Killian (Ben Mendelsohn) un misterioso villano de una garra que se ha robado el invento más avanzado de esta agencia secreta manejada por Jenkins (Reba McEntire) y lo que es peor, está inculpando a Lance en el acto.

Las cosas empeoran para el mejor espía de la agencia y la agente de asuntos internos Marcy (Rashida Jones) interviene conduciendo toda la agencia detrás de Lance. Walter “decide” ayudarlo trabajando con él en equipo, sin embargo, ¿quién dijo que el mejor espía trabaja de esa forma? Definir la forma de trabajo que seguirá este dúo y desenmascarar al villano tomará poco menos de dos horas de diversión festiva animada para el disfrute familiar con una estrella confiable y carismática en el centro.

Originalmente la película se inspiró en un galardonado corto animado en 2009 del guionista y animador Lucas Martell titulado Pigeon: Impossible. En él, la historia trata sobre una paloma que aparentemente se ha apoderado del «fútbol nuclear» del presidente de los Estados Unidos. Con varios cambios, se ha convertido en una película completamente nueva para la cual el artista de la historia Troy Quane y el animador Nick Bruno construyen su opera prima.

La cinta es vibrante, la iluminación y las sombras pueden ser bastante dramáticas y la mera idea de Will Smith como una paloma molesta ya es gracioso. Los personajes hacen una declaración sobre la “no violencia” interesante, sobre todo tomando en consideración estos tiempos tan fracturados. Asimismo, el reconocimiento de las habilidades de cada persona por conseguir un bien común, me resulta un valor agregado que pocos retratan. Aunque tenemos un villano, en realidad poco importa en esta cinta, es la relación entre Lance y Walter lo que marca la diferencia.

Lo Mejor: La animación especialmente esos cuadros en cámara lenta contagiaron de risa la sala,

Lo Malo: El guión tiene sus altos (como el tema de la No violencia) y bajos (como el descubrimiento de Lance de su sexo y sabiéndose femenino, los “números uno” y “número dos” salen del mismo orificio llamado: la cloaca.

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