Cine Críticas

Retrato de una mujer en llamas: redescubriendo el cine clásico

La directora Céline Sciamma retrata exquisitamente la novela clásica de Henry James, “Retratos de una mujer en llamas”, donde la libertad, amor y obsesión nos llevan al siglo XVIII demostrando nuevas aristas del estilo clásico.

Esto También Es.- La directora Céline Sciamma retrata exquisitamente la novela clásica de Henry James, “Retrato de una mujer en llamas” (Portrait of a lady on fire, título original Portrait de la jeune fille en feu), donde la libertad, amor y obsesión nos llevan al siglo XVIII demostrando nuevas aristas del estilo clásico.

retrato de una mujer en llamas

Estamos en el año 1770, Un par de décadas antes de la Revolución Francesa, donde Marianne (Noémie Merlant), una prominente artista llega a una isla remota en la costa de Bretaña.

Cuando al fin llega a la morada de su nueva cliente, la recibe La Condesa (Valeria Golino). Ella explica que debe pintar a su hija Heloise (Adele Haenel), quien acaba de salir de un convento y se ha sumergido en una depresión. La obra debe hacerse sin el conocimiento de la bella joven visto que, al terminar el trabajo, estará lista para contraer nupcias con un desconocido pretendiente en Milán.  La única ayuda cómplice llega con Sophie (Luàna Bajrami), la criada de la casa.

retrato de una mujer en llamas

El trabajo supone varios retos adicionales para Merlant. Entre sus lienzos replica los cuerpos de mujeres de acuerdo a la percepción de sus ojos, pero en esta oportunidad debe tener una memoria fotográfica con Heloise para quien funge como dama de compañía.

El siguiente reto de Merlant es conseguir emoción en su obra. La solitaria Heloise consiente de su destino, no es precisamente una mujer muy expresiva por cuanto la artista deberá descubrir esta noble entre líneas.

Marianne es oscura y reprimida mientras que Heloise es volátil y justa, pero el contraste visual entre ellas va mucho más allá. En cierto sentido, todo el drama de la película está en la diferencia entre los delgados labios de Merlant y los llenos de Haenel, y en espera del momento que cerrará la brecha.

retrato de una mujer en llamas

Hay un lado de cuento de hadas en la tarea de Marianne e igualmente en el entorno: un castillo oscuro, chirriante, casi desierto junto al mar. Asimismo, algo de mitología se deja colar con la discusión sobre el mito de Orfeo y Eurídice. Por último, hay un elemento gótico en esta premisa: nos enteramos de que Heloise tenía una hermana y que no hace mucho tiempo se lanzó al precipicio, tal vez por suicidio. Pero todo esto es periférico a propósito principal del Retrato de una mujer en llamas, que es mostrar a Marianne y Heloise acercándose, casi sin saberlo en una mirada femenina de conocimiento, miedo y, ultimadamente de éxtasis erótico.

Ahora que estamos en tiempos donde el cine se empeña en alterar la historia en aras de ser políticamente correcto, Sciamma sorprendegratamente redescubriendo nada menos que el estilo clásico siendo respetuosa del género, la historia y la época. Aun así, allí está la presencia del realismo social contemporáneo presente, tal como lo hizo anteriormente con Girlhood y Tomboy.

retrato de una mujer en llamas

Lo Mejor: El guión es una joya con sello literalmente personal de Céline Sciamma quien escribe y dirige una historia con destellos de su vida personal.

Lo Malo: El tiempo que se toma la cinta en descubrir sus personajes tal vez pudo haberse acortado, en todo caso en la soledad de este juego de ajedrez, cada reina juega sus mejores piezas.

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