Cine Críticas

Ordinary Love: una historia de amor poco convencional

Lesley Manville y Liam Neeson formaron una pareja extraordinaria para contar una historia de amor cotidiano.

Esto También Es.- Liam Neeson pasa del padre protector a un esposo maravilloso correspondiendo a Lesley Manville en un drama de amor convencional.

Los directores Lisa Barros D’Sa, Glenn Leyburn siguen el guión escrito por Owen McCafferty en una historia que fácilmente podría ser un episodio más de la serie Modern Love con un poco menos de relleno y una mudanza de Irlanda del Norte a Estados Unidos.

Seguimos la historia de Tom (Neeson) y Joan (Manville), una pareja que navega por el mundo del cáncer, los eufemismos y demoras que van desde las pruebas iniciales que la frase aniquiladora del diagnóstico: «los resultados no fueron lo que esperábamos «.

Tom y Joan son una pareja que hace honor al título de la cinta “Ordinary Love”. Tienen sus propias rutinas como las caminatas, cenas habituales fuera de casa y cualquier otra actividad que se encuentre a la orden del día. Pronto Joan percibe cambios en su cuerpo y decide recibir la opinión de un experto. El resultado, no es positivo, se trata de cáncer de seno y para eliminarlo debe pasar por todos los procesos conocidos como la radioterapia, quimioterapia y cirugía, pero, el cáncer como al igual que otras enfermedades graves, no tienen cambios solo de aspecto exterior, sino que golpean el plano emocional y exigen un cambio radical de estilo de vida incluso si se trata de un paciente que guarda cuidado especial a su salud.

Con esas transformaciones, el cáncer conduce a la pareja a vivir bajo la sombra del dolor enfrentados a un futuro incierto, tanto juntos como separados.

La pareja ofrece una actuación desgarradora. Por una parte, encontramos a Manville quien debe desafiar los desmanes de la enfermedad con delicadeza y coraje. A menudo oculta su dolor entre carcajadas fingidas convincentemente, encontrando toda la experiencia divertida. Por otra parte, tenemos a Neeson con mirada sombría tratando de conservar la calma para apoyar a su esposa sin embargo el afronta la enfermedad de forma introspectiva. Él hace uso de una coraza emocional; entiende de las posibilidades de recuperación, aunque se muestre optimista, muestra de ello una escena donde atienen a una cena previo a la mastectomía y tienen un espacio tan íntimo como conmovedor.

Ellos no son los únicos personales que sufren a razón del cáncer. Peter (David Wilmot), Un antiguo profesor de su hija se encuentra en el mismo hospital donde Joan recibe sus terapias y saberse identificada con alguien que pasa por un proceso similar, de alguna forma le brinda la comodidad de dejar salir las emociones que no comparte con su esposo. Hacer frente a una enfermedad grave no es un mal que solo aqueja al enfermo, sino que involucra indirectamente a todo su entorno. A menudo se retratan las enfermedades solo desde la perspectiva del paciente pero hay mucha tela para cortar en ese proceso y el dramaturgo McCafferty debuta como guionista con un libreto exquisito que toca estos espacios externos de la enfermedad.

No hay nada ordinario en Tom y Joan, y su historia es profundamente conmovedora y divertida, a menudo demuestra que en temas del amor no hay nada ordinario.

Lo Mejor: Las actuaciones, ambas deliciosas.

Lo Malo: Hay mucho relleno innecesario, habría conseguido el mismo impacto con unos 15 minutos menos.

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