Cine

El llamado de lo salvaje: una buena cinta perdida entre efectos nada especiales

Esto También Es.- El llamado de lo salvaje (The Call of the Wild) es una producción de 20th Century Studios que será distribuida por Walt Disney Studios estrenada el 14 de febrero de este 2020.

La película cuenta con la actuación de Harrison Ford, como John Thornton, y de otros actores como Dan Stevens, Karen Gillan, Bradley Whitford y Omar Sy. Está inspirada en la novela publicada en 1903, escrita por Jack London, y que lleva el mismo nombre.

“La llamada de la selva”, como también ha sido traducida –The call of the Wild-, es considerada como la obra cumbre del periodo juvenil de London. Erróneamente, se le ha catalogado como una obra juvenil, porque el protagonista es un perro; sin embargo, esta narración guarda un lado tenebroso y contiene en su formato original escenas crueles y violentas.

Vale acotar que el grupo de nativos de Alaska que aparecen descritos en la novela, los yeehat, son una invención del autor.

La película cuenta la historia de un perro doméstico llamado Buck, que tiene cuatro años y pesa sesenta kilos. Buck era la mascota consentida de un juez, pero fue robado y vendido por un ludópata. A partir de este momento, la vida de Buck cambiará totalmente, pues, llegarán a convertirlo en un perro de tiro.

Buck necesita ser fuerte para sobrevivir a la nueva vida que le ha sido impuesta, y es a partir de allí que contactará con su lado más salvaje y su resistencia.

La producción luce prometedora, sin embargo, algunos críticos ya han notado lo antinatural que luce el protagonista, en un contexto que precisamente plantea un retorno a lo natural o salvaje. El protagonista también cuenta con una carga inquietante de hiperrealismo con un trabajo excesivo de gráficos por computadora.

En algún punto, los espectadores se angustian y piensan que el estudio se dará por vencido y simplemente pondrá a hablar al perro, puesto que sus movimientos en el hocico son un poco exagerados, en comparación con el resto de los perros que aparecen en el film.

La actuación de Ford es conmovedora, pero no convincente. Ford interactúa cariñosamente con el perro, y se da por sentado que el animal puede comprender a Ford a la perfección.

El presupuesto para esta película pasó los cien millones de dólares. La mayor inversión quizá se destinó en los efectos para darle vida a Buck con imágenes generadas por computadoras, aunque más que realista la apariencia final resulta exagerada.

Luego del estreno de Disney las espectativas eran altas pero los resultados terribles. Incluso sin ser un experto, puedes contar cuadro a cuadro cuales escenas tienen ambientaciones reales (que son pocas por cierto) y cuantas se valen de un montaje. Teniendo dos películas con la relación perro – hombre en tan corto tiempo, sorprende que esta fuera la elección para la gran pantalla.

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