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Trolls World Tour: Un musical que celebra nuestras diferencias

Esto También Es.- Luego de ver el único gran estreno que se salvó del coronavirus comprendes la fuerza de la unión latente en Trolls World Tour.

En un mundo donde las regiones se dividen por sus diferentes estilos musicales, Barb (Rachel Bloom), la malvada reina del rock quiere imponer su música para finalmente lograr el objetivo de todo villano que se respete en los comics “conquistar al mundo”. Su plan es robar los más preciados tesoros de cada región musical, las seis cuerdas musicales con lo que tocará los acordes mágicos convirtiendo al mundo en zombies de un solo estilo.

Aunque algunos en su ciudad intentan advertirle que no suena muy inclusivo su plan, papá Trash (Ozzy Osbourne) decide aprobarlo. Para alcanzar el éxito Barb crea un evento que concentra a todos los trolls del mundo facilitando las cosas mientras Gang Baby Bun, Gomdori, Wani, Ari y Kim Petit las chicas K-Pop (El grupo K-pop Red Velvet) y Tresillo (J Balvin) el primer troll con ritmo latino, comienzan la cacería de cuerdas.

Por otra parte, está Poppy (Anna Kendrick) contagiando a sus amigos con un set de canciones pegajosas a sus amigos Cooper (Ron Funches), Guy Diamond (Kunal Nayyar), Tiny Diamond (Kenan Thompson), Satin y Chenille (Aino Jawo y Caroline Hjelt), Biggie (James Corden)  a los cuales se une Branch (Justin Timberlake) quien trata de encontrar el momento perfecto para revelarle su amor.

En la inocencia de Poppy, toma la invitación de Barb como un gesto generoso a pesar de las advertencias de su padre el antiguo Rey Peppy (Jeffrey Tambor). Así Poppy que ignora el resto de la música toma su globo aerostático con el fiel Branch y se embarcan en esta aventura.

La primera película de 2016 me gustó muchísimo. Aparte del colorido imposible de pasar desapercibido, el guión me gustó. Ahora en esta segunda entrega subieron la potencia en todos los niveles entregando un musical que conecta con todo público.

Mike Mitchell regresa en la silla del director con un guión con escritores debutantes en el mundo de los trolls. Jonathan Aibel, Glenn Berger y Erica Rivinoja. El resultado es genial. Tanto nuestra villana como la estrella de la cinta tienen los mismos intereses, al final, ninguna es cien por ciento buena o mala, simplemente son.

Esta vez no seguimos una sino múltiples historias porque estamos descubriendo cada personaje por individual permitiendo que el conflicto central se vea desde diferentes perspectivas, especialmente el caso de Cooper sorprende gratamente.

Adicionalmente, las voces son de lujo especialmente Guy Diamond, Tiny Diamond, Mr. Dinkles (Walt Dohrn) y Cooper; en cada aparición consiguieron una sonrisa de mi parte particularmente en el concierto final.

La banda sonora como era de esperarse es tremendamente disfrutable. Por un momento sentí miedo que los avances lanzaran sus mejores temas, pero hay mucho por escuchar en la película (créeme esos tráileres no llegan ni a la mitad de la sustancia).

En conclusión, Dreamworks se anota una excelente propuesta entre las cintas animadas que si bien no nada en aguas profundas, celebra nuestras diferencias y dibuja una sonrisa con buena música de fondo. Después de todo: «Trolls just wanna have fun» (Los trolls solo quieren divertirse) frase de la cinta.

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