Críticas

Star Trek Picard Episodio 1×10: Una batalla agridulce por la galaxia

Esto También Es.- Una batalla “con altura” inició el penúltimo episodio dejando al público confundido entre traiciones pero, siguiendo el espíritu de Star Trek, el episodio “Et in Arcadia Ego” finaliza una temporada de lujo con grandes cambios para el almirante y la galaxia.

El director Akiva Goldsman nos lleva al cubo Borg, que, de alguna manera, aunque estrellado, no causó un evento de nivel de extinción cuando se desplomó en la atmósfera de Coppelius en el episodio 1×09. Entre sombrías paredes Seven (Jeri Ryan) sostiene una reflexiva charla con Elnor (Evan Evagora) sobre la vida de un borg. Mientras tanto en alguna parte del cubo, Narek (Harry Treadaway) se mueve sigilosamente para evitar ser detectado. Sin embargo, no lo suficiente para los instintos romulanos de Narissa (Peyton List).

Ella se mantiene oculta mientras espera la llegada de la Comodora Oh (Tamlyn Tomita) para el ataque final.

Acto seguido nos acercamos a Picard (Patrick Stewart) quien trata de convencer a Soji (Isa Briones) para que desista en el llamado de esas creaturas que acabarán con la galaxia. La decisión está en sus manos. Ella y el resto de los sintéticos están a tiempo de cambiar. Jean-Luc está convencido de que la Federación lo escuchará esta vez. Pero, su historial fallido le precede, no consigue resultados positivos.

La Dra. Agnes Jurati (Alison Pill) es guiada por el Dr. Altan Inigo Soong (Brent Spiner) hasta el laboratorio del Dr. Maddox para trabajar en la conciencia humana en los cuerpos sintéticos.

Mientras tanto en la Sirena, Ríos (Santiago Cabrera) y Raffi (Michelle Hurd) están luchando por usar el misterioso MacGuffin que Arcana (Jade Ramsey) les dio la semana pasada para ayudar a reparar su nave. De acuerdo a las instrucciones recibidas, para usar el aparato, solo hace falta imaginación.

Con todos los personajes cerrando todos los conflictos de la temporada, comienza el conteo regresivo para el exterminio total.

Honestamente parece más que un cierre de temporada, un cierre de la serie por el desenlace de la historia. En esencia, los dos primeros actos, son geniales. Sientes que el avance de la historia es orgánico. A mitad del episodio, justo cuando pensamos que la serie haría historia para dar la bienvenida a grandes transformaciones, deciden dar un paso atrás. Ante todo, baja el ritmo acelerado que traía. Es como si la urgencia externa no afectará en nada. ahora tenemos tiempo para disfrutar de una amena charla y casi tomar un café.

Hay momentos rescatables como la importancia del tiempo finito para los humanos y las cosas. Anteponer el bien del mundo por el bien propio. La esperanza en un mejor futuro. Y por supuesto la llegada de Will (Jonathan Frakes) que rayos, el amor de los escritores para escribir sus diálogos es excepcional.  Sin importar su tiempo en escena, este personaje por si solo dibuja una sonrisa rápidamente en el espectador.

La reacción ha sido mixta. Algunos fanáticos agradecen que Star Trek se actualice con la apariencia de la televisión contemporánea. Otros sostienen que el aire pesimista en el ambiente de la serie se desconecta de la naturaleza esperanzadora en el universo Star Trek. Por lo pronto el showrunner, Michael Chabon justificó los altibajos con la adaptación moderna de la historia que, si bien es un clásico atemporal, de alguna manera se reinventa agregando adaptaciones contemporáneas.

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