Críticas

Toy Boy: el “Inferno” vive su momento “Magic Mike” y ya es viral

Esto También Es.- Directo desde Antena 3, Netflix estrenó “Toy Boy” una historia que se une a las exitosas “Elite”, “La Casa de Papel”, “Las Chicas del Cable” y “Vis a Vis” siendo el quinto hit español en la plataforma.

Creado por Rocío Martínez Llano, César Benítez y Juan Carlos Cueto, seguimos la vida de Hugo (Jesús Mosquera) un stripper que ha sido condenado injustamente por matar al esposo de la rica y poderosa «cliente» Macarena Medina de Solís (Cristina Castaño).

El caso llega a un bufete de abogados, y Triana Marín (María Pedraza) trata de ganar el reconocimiento del bufete por cuanto accede a resolver el misterio.

Su mirada y actitud es absolutamente despectiva. La profesión de Hugo parece incluir un cartel que grita “nada en mi vida es serio”. Aun con este estereotipo, Triana consigue liberarlo con facilidad por las fallas de los informes del médico forense.

La investigación continúa legalmente y en los suburbios con Hugo tratando de demostrar su inocencia.

Afortunadamente no está solo. Iván (José de la Torre), Jairo (Carlo Costanzia), Germán (Raudel Raúl Martiato), todo el grupo de amigos del “Inferno” se une para revivir el club mientras Hugo limpia su nombre.

Ambas circunstancias se agradecen, en especial esa reapertura del club que nos regala al menos 2 coreografías por episodio con calurosos bailes que suben la temperatura dentro y fuera del streaming.

Lo interesante es que a sabiendas de lo atractivo que puede resultar ver estos chicos guapos, la serie tiene mucho más por entregar. El suspenso. Las pistas que arroja sobre nuestro misterioso caso se van generando en la dosis justa, manteniendo la atención del espectador. Las tramas paralelas. Es cierto que seguimos a Hugo, pero los personajes a su alrededor no son una suerte aleatoria, sus vidas y conflictos personales también se ven retratados. La fotografía. Fuera de las paredes del inferno, la fotografía de Marbella invita a su visita (claro después que pase el Covid-19, por ahora #QuedateEnCasa). Inclusión. No solo por el tema queer de Andrea (Juanjo Almeida), también tenemos un mudo y hasta un hombre de color, todos con igual de relevancia que el resto del reparto. Sin izar banderas, esta es la definición de una serie inclusiva, donde son personas normales viviendo sus vidas de forma ordinaria.

Aún no se ha confirmado una segunda temporada para la serie, sin embargo, verla en boca de todos es una buena señal. Con el final mostrado en estos 13 episodios, hay motivo suficiente para continuar con la investigación criminal.

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