Críticas

El Hoyo: una crítica social perturbadora “Obvio”

Esto También Es.- El cine naturalmente como todas las expresiones artísticas, reflejan parte de nuestra realidad. Algunos más otros menos, la idea de jugar con el mundo al antojo de los escritores con el atino del director al mando, resulta atractivo para la mayoría. En otros casos cuando las imágenes reflejan una cruda realidad, termina por conseguirse un producto perturbador y eso es justo lo que sucede con “El Hoyo” (The Platform).

El director español Galder Gaztelu-Urrutia debuta con un film que ha sido aclamado por los críticos. Seguimos el guion de David Desola con una simple premisa, Goreng (Ivan Massagué) entra en un sistema para ”mejorar” su status social con su título profesional. Él desconoce el funcionamiento del sistema así que entrega el control de su vida a ciegas.

Una vez que Goreng ingresa luego de responder a una simple encuesta y fumar su último cigarrillo, amanece en un edificio donde la comida rota entre los 333 niveles dispuestos con dos personas por cada piso. Su única arma es el libro de “Don Quijote”. Diariamente baja una plataforma de comida con los platillos favoritos de cada persona, pero la elección sobre que elegir o no es a criterio personal. Sumergidos en esa prisión y con un solo objeto de su elección, cada prisionera inicia la carrera por su supervivencia.

El horror, el individualismo, la locura y desesperación se mezclan en esta fábula increíblemente efectiva.

Acabamos de ver como “Parásitos” se llevó el premio Oscar. Creando conciencia de la realidad sin sesgos políticos o, mejor dicho, olvidándonos del tendencioso tema “políticamente correcto” es como se ve la posibilidad de avanzar por un futuro mejor para todos.

El desarrollo de la película claramente ha incomodado a muchos espectadores y es que la ficción nos encanta, pero una versión distópica de la realidad puede no ser tan linda. En “Cube” de Vincenzo Natali, ya vimos estos temas en los 90s. “Snowpiercer”de Bong Joon-ho lo trajo nuevamente. Él ilustró la separación por medio de un tren. En “High-Rise” de Ben Wheatleyfue cambiado por lo vertical. Por último, aunque pocos la refieran, en los propios “Juegos del hambre” de Gary Ross, Los ricos están en el capitolio mientras los pobres luchan por su cupo esporádico para mejorar sus vidas.

Aquí toda la cinta se desarrolla en un edificio donde el poder se mira de forma vertical. Las grandes brechas entre ricos y pobres es un tema de antaño que involucra al mundo entero de alguna forma. Existe un orden social en al que accedemos desde el nacimiento. Y como adultos las cosas no cambian solo se tornan más serias.

Sin lugar a dudas es una cinta que invita a la reflexión. Netflix se hizo con uno de los thrillers de misterio que cautivó a los críticos durante el Festival Internacional de Cine de Toronto de 2019.

Las interpretaciones son una joya. Luego de nuestro protagonista encontramos a Trimagasi (Zorion Eguileor) “obvio” quien funciona como la conciencia de nuestro protagonista. Su deseo por ese cuchillo me recordó tanto los comerciales noventeros del ‘Ginsu 2000’ con todas las promesas e insistencia en su compra como un tema de consumo desmesurado.

También acompañan en el reparto principal Imoguiri (Antonia San Juan), Miharu (Alexandra Masangkay) y Baharat (Emilio Buale).

En resumen, tenemos una hora y media de misterio con giros bien logrados. La profundización entre fábula y metáforas “obvias” mantienen atentas al espectador. Bien sea que le agrade o no el tema de la película, de ninguna forma pasará desapercibida. ¿recomendable?, Obvio.

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