Críticas

The Last Days of American Crime: Un crimen cinematográfico

Esto También Es.- La novela gráfica de Rick Remender y Greg Tocchini  intentó ser retratada para Netflix en  “The Last Days of American Crime“ (Los últimos días del crimen) a lo largo de dos horas y media pero Edgar Ramírez ni Michael Pitt nos salvan de este crimen de película.

Netflix y Megaton probablemente se vieron seducidos con las premisas de Remender y Tocchini, que propone un avance tecnológico que podría detener todo crimen en su camino, algo así como un “Minority Report” exponiendo la vida de los criminales en su último asalto, sin embargo, el guión creado por Karl Gajdusek deja un sinsabor. El cuerpo de inteligencia militar de Estados Unidos desarrolla un sistema de ondas que envía una señal entre todos los ciudadanos del país neutralizando aquellos con intención de cometer un crimen o que, en el peor de los casos, que sean criminales per sé. La intención es conseguir la Paz Estadounidense.

La cinta luce prometedora tras iniciar con una bañera donde Graham Bricke (Edgar Ramírez) descubre que todos sus planes se están derrumbando porque uno de sus chicos, Johnny Dee (Nathan Lynn) vendió toda la información por unos pocos dólares. Esta información es producto de la tortura a Lonnie French (Brandon Auret) luego de haber aniquilado a todos los compañeros de piso de la forma más grotesca y descarada.

Con una explosión se eliminan las huellas del suceso y Bricke sabe que debe diseñar un nuevo plan. Él necesita pensar rápido ya que el experimento IPA (la señal precrimen) verá su etapa inicial en los siguientes siete días. Como es de esperarse, el país está sumergido en un ambiente de caos ya que las organizaciones criminales tienen los días contados si quieren lograr un último gran trabajo antes de ser inútiles.

La voz en Off de Shelby (Anna Brewster) advierte que le queda solo una semana a USA para que la mente de toda la población se vea controlada por un sistema. Las esperanzas se concentran en el cruce de frontera hacia Canadá donde las libertades aún son respetadas.

Bricke (Ramírez), es un criminal de larga trayectoria que acaba de perder a su hermano Rory Bricke (Daniel Fox) por presuntamente haberse suicidado en la cárcel. El chico malo y viscoso Kevin Cash (Michael Pitt) viene a Bricke y le dice que conocía a su hermano en la cárcel. Tiene planeado un crimen final que le permitirá a Bricke vengarse del sistema que destruyó a su hermano. Completada la primera hora de la película descubrimos que el motor de toda la trama es “Venganza fraternal”, motivo que comparten Shelby (Anna Brewster), la prometida de Cash y Bricke, el problema es la ejecución de esta trama.

Con pinzas se pueden contar los personajes que resultan atractivos, Jonathan Pienaar y Brandon Auret forman parte de ese grupo. La novela gráfica es completamente violenta. En la cinta se desarrollan a medias los personajes principales, a saber, la mujer fatal (Shelby), el tosco criminal enfermo (Cash) y el criminal letal (Bricke). Pasan más de 80 minutos antes de ver una secuencia completa con el tono de la novela.

“The Last Days of American Crime“resulta tediosa de ver la esperanza de una cinta atrevida se esfuman luego de la escena en la bañera. Y el final… rayos ese intercambio policial con Bricke y Cash es digna ganadora de los premios razzie. Ultimadamente esto no puede ser una película de acción sino de aburrimiento, espero que este sea el último crimen cinematográfico de Netflix.

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