Cine Críticas

Saint Frances: Cuándo el milagro es ser humano

En pocas oportunidades se consigue una producción donde personas promedio dejan ver sus costuras sin fijar una postura hacia algún lado de la balanza, es así como se nos muestra “Saint Frances”.

Esto También Es.- Regresó la moda de parcializarnos en temas cruciales de la vida diaria como si nuestra opinión es la única válida, la verdad absoluta. El racismo, clasismo, aborto, calentamiento global y hasta los hábitos cotidianos deben ser ‘exclusivos’ en honor a la inclusión. En pocas oportunidades se consigue una producción donde personas promedio dejan ver sus costuras sin fijar una postura hacia algún lado de la balanza, es así como se nos muestra “Saint Frances”.

Kelly O’Sullivan escribe y protagoniza esta historia donde interpreta a Bridget, una chica de 34 años quien frustrada acepta cualquier trabajo disponible. Una oportunidad como niñera se abre cuando su mejor amiga, – la niñera anterior-, se ve forzada a dejar atrás ese trabajo temporal debido a que se ha convertido en madre.

Bridget no es precisamente una simpatizante de los niños y, su clienta del verano, Frances (Ramona Edith-Williams) tampoco es una niña fácil de llevar.

Frances, es una niña vivaz, creativa y de carácter fuerte que ha conseguido manipular ha pulido su técnica de manipulación con solo 6 años de vida. Las madres de la pequeña.  Maya (Charin Alvarez) y Annie (Lily Mojekwu) atraviesan una crisis de pareja. Dieron la bienvenida a su segundo hijo y Maya presenta todos los síntomas de depresión postparto, pero, se niega a buscar la ayuda de un especialista porque siente que traiciona su fe y la de su esposa.

Bridget por su parte, está saliendo con un joven 8 años menor que ella. Se trata de Jace (Max Lipchitz), un chico adorable que conoce en una fiesta. Ella asume que el no es lo suficiente maduro, pero cuando descubre que está embarazada es él quien asume el compromiso de inmediato. De hecho, mientras Bridget pensaba que estaba en medio de una relación casual, Jace asume que por su convivencia son novios.

Con el embarazo Bridget toma una decisión tranquila y racional. Ella no está segura de que Jace es el indicado. Se llega a este momento sin grandes dramas infelices como se acostumbra en películas de este estilo. Ella decide abortar, y Jace se muestra como un pilar de apoyo incondicional a pesar de que le hace ilusión convertirse en padre.

Las inseguridades representan el tema central de la película mientras los diálogos avanzan por las preocupaciones actuales que presenta la sociedad. A pesar de todo, como menciona Carol (la mamá de Bridget que interpreta Mary Beth Fisher) “El mundo siempre ha sido inhóspito. Y siempre ha sido de esa forma, en los 80s Reagan solía bromear a menudo diciendo que quería bombardear Rusia. Pero sobrevivimos.”

Esta comedia dramática es el debut como escritora para Kelly O’Sullivan. Su novio Alex Thompson además de acompañarle en la vida, también dirigió la historia. Ambos hicieron una pareja brillante. Consiguieron retratar una historia honesta, sensible, real, sin complejos ni concesiones. La historia rechaza las narrativas obvias actuales que defienden o rechazan por completo una causa. En lugar de mostrarse blanca o negra, juega en todo momento entre los tonos grises para contrastar diferentes puntos de vista sin fijar postura porque comprende que cada persona tiene sus propias realidades, aunque la sociedad este empeñada por estandarizar agregar cada día un nuevo “estándar”. Los contrastes aquí son un llamado de reflexión.  Esta no es una comedia dramática convencional respondiendo al empoderamiento como bandera con ideas pre-empaquetadas. Por el contrario, gracias a la pureza del guion, nadie tiene nada resuelto, la cinta encuentra la perfección en la imperfección. «Saint Frances» es impredecible de una manera muy humana.

La película en sí misma se autodefine en el libreto cuando Bridget menciona “Creo que tenemos la responsabilidad de mostrarle a los niños que las personas pueden estar en desacuerdo y aun así ser respetuosos.” Saint Frances no es un milagro, es el optimismo en un viaje emocional placentero.

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