Críticas

Come Play: el terror detrás de la pantalla

Un niño autista consigue el horror a través de su invaluable canal de comunicación, su teléfono. Un monstruo se materializa en Come Play. A final te preguntarás ¿quién es el monstruo real en esta historia?

Esto También Es.- No se necesita que llegue Halloween para disfrutar un rato del terror, pero, sí lo es, ¡Bienvenido sea! Come Play, es un largometraje que continúa la historia de un corto subido a YouTube en 2017 titulado “Larry”. Ambos están dirigidos por Jacob Chase.

En esta historia conocemos a Oliver (Azhy Robertson, Marriage Story), un niño con autismo, que le afecta sus capacidades comunicativas. Él se comunica a través de su teléfono o tableta, con textos que se leen en voz alta y lo ayudan un poco para relacionarse, sin embargo, ese método no es efectivo cuando se trata de hacer amigos. Los pocos “amigos” que tiene en realidad se burlan de él. Como si fuera poco, Oliver atraviesa en casa constantes discusiones de sus padres quienes están en proceso de divorcio (pobre niño este proceso de divorcio lo persigue en escena).

El único escape de Oliver, es el internet, ahí es feliz, aunque se sigue sintiendo solo. Mientras ve un episodio de su serie favorita, aparece en la pantalla el cuento de “Monstruos Incomprendidos”, un cuento que sin buscarlo llega n el momento indicado. Allí lee la historia de Larry, un monstruo tan largo como Slenderman, pero desfigurado y encorvado. Larry solo quiere un amigo, se siente tan solo como Oliver.

Este filme nos va llevando en un ritmo lento de suspenso, sin muchos screamers. Solo nos deja con imágenes aterradoras del monstruo, que cada vez se acerca más a nosotros. Garras bajo la cama, caras que parecen no estar ahí, y una sensación de que alguien está respirando en el cuello que te mantiene atento a la pantalla.

Por otro lado, la actuación de Azhy como Oliver, te atrapa aún más, con solo el hecho de no poder expresar lo que siente, hace que sintamos ese sentimiento de frustración más fuerte que en otras películas del género. También logra transmitir la tensión que siente en varias escenas, logrando que creas que estás dentro de la película.

Además del terror, también nos enseña el crecimiento de la relación entre Oliver y su mamá Sarah (Gillian Jacobs), a quién ni siquiera podía ver a los ojos al hablar, al final, gracias al horror que viven juntos, logran crear un lazo familiar más fuerte.

Esta película la puedes relacionar con otras producciones como, Black Mirror, por el terror tecnológico, Larry vive a través de las pantallas; y también tiene tonos de horror similares a El Babadook.

Antes de que veas la película, sería bueno que le echarás un vistazo al cortometraje de 2017, para que no tengas excusa, lo podrás ver a continuación.

Ahora sí, ten cuidado con lo que ves en la pantalla de tu celular.

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